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la Parroquia María Auxiliadora de Chos Malal, un faro espiritual en el corazón del norte neuquino

Frente a la histórica plaza San Martín de Chos Malal, la primera capital de la provincia del Neuquén, se alza un edificio que atesora entre sus muros los cimientos de la identidad regional. Se trata de la Parroquia María Auxiliadora, un templo cuyas raíces se hunden a fines del siglo XIX para erigirse hoy como un emblema indiscutido del patrimonio histórico, cultural y espiritual del norte neuquino.
Región Alto Neuquén24 de septiembre de 2026

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Inaugurada formalmente el 8 de diciembre de 1888, día de la Inmaculada Concepción, la génesis de esta construcción refleja el descomunal esfuerzo de los primeros pobladores y de los misioneros salesianos. La capilla original fue levantada con adobes y maderas de roble trajina-das desde las lejanas Lagunas de Epulauquen, un traslado titánico que demandó el esfuerzo de 18 carretas tiradas por bueyes. Aquella obra colectiva contó con el impulso fundamental de los padres salesianos Domingo Milanesio —entrañablemente recordado por los lugareños como “Patiru Domingo”— y Bartolomé Panaro, primer párroco del lugar, bajo el padrinazgo del entonces gobernador del Territorio, el coronel Manuel Olascoaga.

Transformaciones edilicias y el Camino de la Fe

A lo largo de las décadas, el templo supo adaptarse al crecimiento demográfico e institucional de la ciudad. Tras importantes intervenciones de refacción estructural en 1962 bajo la dirección del hermano Humberto Fontana, el edificio sumó modificaciones y ampliaciones, preservando intacto su valor simbólico: la memoria viva de una comunidad forjada en la solidaridad, la fe y el trabajo compartido.

Hoy en día, la Parroquia María Auxiliadora forma parte del emblemático Camino de la Fe neuquino, un circuito de unos 800 kilómetros que serpentea por los más diversos paisajes provinciales desde Ailinco hasta Villa La Angostura. La visita a Chos Malal se complementa de este modo con un recorrido imperdible por su casco histórico —que incluye la antigua Casa de Gobierno, el Torreón y la Casa Dewey—, los miradores panorámicos de los cerros de la Cruz, la Virgen y la Tortuga, el cercano Parque Provincial Tromen y la inigualable experiencia enoturística y gastronómica coronada por el tradicional chivito al asador.

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