Huinganco se viste de tulipanes: 16.600 bulbos transforman el norte neuquino en un nuevo destino turístico
Región Alto Neuquén24 de octubre de 2026
NEUQUÉNTRIP | NEUQUINIDAD · TURISMO DE PRIMAVERA
Domingo 25 de octubre de 2026 | NeuquénTrip
En plena Cordillera del Viento, una experiencia florícola que comenzó hace más de dos décadas vuelve a cobrar protagonismo. Con miles de tulipanes en floración, Huinganco apuesta a consolidar un atractivo primaveral que combina paisajes de montaña, identidad local, desarrollo productivo y nuevas oportunidades para el turismo del Alto Neuquén.
Huinganco, una de las localidades más pintorescas del norte neuquino, está escribiendo un nuevo capítulo en su historia productiva y turística. Entre montañas, bosques y paisajes característicos de la Cordillera del Viento, el cultivo de tulipanes recupera una tradición que parecía haber quedado en el pasado y se proyecta como una alternativa de desarrollo económico con capacidad para atraer visitantes durante la primavera.
La temporada 2026 representa un avance significativo: 16.600 bulbos fueron implantados en el Vivero Provincial de Huinganco, dando continuidad a un proyecto que busca integrar la floricultura con el turismo de naturaleza, la producción local y las experiencias vinculadas con la identidad del territorio.
La floración, que se concentra durante octubre, convierte al vivero en un escenario de colores intensos, con tonalidades que contrastan con el entorno cordillerano. Sin embargo, detrás de esta postal existe una historia de investigación, trabajo técnico y recuperación de conocimientos que comenzó mucho antes de que los tulipanes se transformaran en un atractivo para los visitantes.
De Asia Central a las montañas de Neuquén: el extraordinario recorrido del tulipán
La presencia de tulipanes en el norte neuquino tiene un origen que se remonta a miles de kilómetros de distancia. Esta especie ornamental es originaria de Asia Central, desde donde se expandió hacia Persia y posteriormente al Imperio Otomano, donde adquirió una importante dimensión cultural y decorativa.
Durante el siglo XVI llegó a Europa y encontró en los Países Bajos un territorio especialmente favorable para su producción y comercialización. Su popularidad alcanzó niveles extraordinarios durante el siglo XVII, cuando determinados bulbos protagonizaron la denominada Tulipomanía, un fenómeno de especulación económica que se convirtió en uno de los episodios más conocidos de la historia de los mercados.
Con el tiempo, la actividad evolucionó hacia una industria altamente especializada en mejoramiento genético, multiplicación, manejo agronómico y comercialización internacional. En 2024, los Países Bajos cultivaron aproximadamente 14.740 hectáreas de tulipanes, una superficie que representó más de la mitad de la destinada a la producción de bulbos florales de ese país.
La particularidad de la experiencia neuquina radica en su ubicación geográfica. La producción en el hemisferio sur permite desarrollar ciclos de cultivo en contraestación respecto de los principales centros productores europeos, una condición que abre posibilidades de diversificación comercial.
En ese escenario, las características agroclimáticas de Huinganco representan una oportunidad para explorar una actividad florícola de mayor escala.
Doña Ramona: la historia de una pionera que sembró los primeros colores
Mucho antes de los proyectos institucionales y de los estudios científicos, los tulipanes ya formaban parte de la vida cotidiana de Huinganco.
La historia local recuerda a Doña Ramona, una de las primeras pobladoras de la localidad, quien cultivaba estas flores en el jardín de su vivienda con fines ornamentales.
Lo que comenzó como una práctica doméstica, asociada al cuidado de un jardín familiar, terminó convirtiéndose en un antecedente significativo para la historia florícola de la comunidad.
Aquellas primeras flores anticiparon, sin proponérselo, una actividad que décadas más tarde adquiriría valor productivo, turístico y cultural.
La historia de Doña Ramona demuestra que muchas de las oportunidades de desarrollo de un destino nacen de sus propias tradiciones y del conocimiento de quienes habitan el territorio.
Más de 345.000 bulbos: el antecedente que demostró el potencial productivo
A comienzos de la década de 2000, la Municipalidad de Huinganco, con el acompañamiento del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), impulsó las primeras experiencias orientadas a evaluar la producción comercial de bulbos de tulipán.
El proyecto contó con la participación del ingeniero agrónomo Javier Cirielli, del INTA, y de productores locales interesados en explorar nuevas alternativas económicas.
Entre 2001 y 2003 se desarrollaron campañas experimentales durante las cuales se implantaron más de 345.000 bulbos, se evaluaron variedades comerciales y se avanzó en la adaptación de técnicas de producción a las condiciones particulares del norte neuquino.
Las experiencias incluyeron capacitaciones, ensayos productivos y seguimiento técnico para analizar el comportamiento de los cultivos.
Los resultados permitieron identificar condiciones favorables para obtener bulbos con calidad sanitaria y comercial, ubicando a Huinganco entre las zonas argentinas con aptitud para desarrollar esta actividad.
Aunque la iniciativa perdió continuidad durante los años posteriores, dejó una base de información agronómica y experiencia territorial que resultaría fundamental para su recuperación.
La recuperación del proyecto: de 5.000 a 16.600 bulbos en una temporada
Después de más de dos décadas de aquellas primeras experiencias, durante 2025 el Gobierno de la Provincia del Neuquén impulsó la reactivación del cultivo mediante una articulación institucional y productiva.
La iniciativa fue encabezada por el Centro PyME-ADENEU, junto con el Vivero Provincial de Huinganco, la Municipalidad, el Ministerio de Economía, Producción e Industria y la Secretaría de Producción.
La primera etapa contempló una parcela experimental y demostrativa con 5.000 bulbos, destinada a evaluar nuevamente las condiciones de desarrollo del cultivo y recuperar capacidades técnicas.
Los resultados de esa experiencia y el interés que despertó la floración permitieron ampliar el proyecto durante 2026.
La segunda campaña alcanzó 16.600 bulbos, distribuidos de la siguiente manera:
7.600 bulbos de calibres comerciales, aptos para avanzar en los procesos productivos vinculados con la floración.
9.000 bulbos de calibres menores, destinados principalmente al engorde y multiplicación para futuras temporadas.
La expansión estuvo acompañada por inversiones en infraestructura de riego, almacenamiento y equipamiento para las tareas posteriores a la cosecha.
El proyecto también recibió el acompañamiento de Pluspetrol, mediante aportes de equipamiento y bulbos, además del asesoramiento de la Estación Experimental INTA Esquel y del productor especializado Juan Carlos Ledesma, de Trevelin, Chubut.
Esta cooperación permite integrar conocimientos provenientes de otras experiencias patagónicas de floricultura, fortaleciendo las posibilidades de desarrollo de un nuevo polo productivo en el Alto Neuquén.
Un año de trabajo para unas semanas de floración
El espectáculo natural que los visitantes disfrutan durante octubre es el resultado de un proceso productivo que requiere planificación y seguimiento prácticamente durante todo el año.
La campaña 2026 comenzó el 28 de mayo, cuando se realizó la plantación de los bulbos en el Vivero Provincial.
Durante el invierno, las bajas temperaturas favorecieron los procesos fisiológicos necesarios para el desarrollo posterior de las plantas. Hacia fines de julio comenzaron a observarse los primeros brotes, mientras que septiembre marcó el crecimiento vegetativo.
Finalmente, octubre dio paso a la etapa más visible y atractiva: la floración de los tulipanes, que transforma temporalmente la apariencia del paisaje.
Pero el ciclo productivo no finaliza cuando caen los pétalos. Después de la floración se realiza el desflorado, una práctica destinada a favorecer la acumulación de reservas en el bulbo.
Posteriormente continúa el proceso de engorde hasta la cosecha, prevista entre fines de diciembre y enero, de acuerdo con el desarrollo de las plantas y las condiciones del cultivo. Los bulbos son retirados, limpiados, clasificados por calibre y almacenados bajo condiciones adecuadas para preservar su calidad.
Los ejemplares más pequeños se reservan para nuevas etapas de crecimiento, mientras que aquellos que alcanzan calibres comerciales pueden utilizarse para producción de flores y eventual comercialización.
La prioridad de la actual campaña es multiplicar el material productivo y aumentar la disponibilidad de bulbos, con la expectativa de iniciar su comercialización a partir de 2027.
De esta manera, el campo de tulipanes no constituye únicamente una atracción estacional: forma parte de un proceso destinado a construir una actividad económica con perspectivas de continuidad.
Huinganco Florece: una experiencia que integra naturaleza, cultura y turismo
La recuperación de los tulipanes permitió incorporar una propuesta diferenciada a la oferta turística de la localidad: Huinganco Florece, una iniciativa que invita a descubrir el Vivero Provincial y conocer la historia que existe detrás de cada flor.
Durante octubre, el espacio se convierte en un atractivo para residentes y turistas que buscan disfrutar de la naturaleza, realizar fotografías y recorrer un entorno donde conviven la actividad productiva y los paisajes de montaña.
La experiencia trasciende la contemplación de las flores. El proyecto propone acercar a los visitantes al conocimiento del cultivo, las técnicas de manejo, el trabajo del vivero y las tradiciones productivas de la comunidad.
La agenda de primavera también incorporó ferias de productores y artesanos, propuestas gastronómicas, talleres, actividades artísticas y experiencias de observación del cielo, ampliando las oportunidades para disfrutar del destino.
Durante el fin de semana del 24 y 25 de octubre, la programación incluyó actividades vinculadas con los tulipanes, la pintura, el astroturismo, las hierbas locales y la jardinería infantil.
Desde una perspectiva turística, esta iniciativa permite avanzar hacia la diversificación de la oferta de experiencias en el norte neuquino, incorporando atractivos capaces de generar movimiento durante la primavera y complementando las actividades tradicionales de naturaleza, cultura y turismo rural.
La floración también ofrece oportunidades para el sector gastronómico, alojamientos, prestadores de servicios, productores y emprendimientos vinculados con la comercialización de productos regionales.
Un proyecto que busca transformar el turismo en desarrollo local
La apuesta por los tulipanes reúne objetivos que van más allá de la incorporación de un nuevo paisaje al calendario turístico.
Entre sus principales proyecciones se encuentran la diversificación de la matriz productiva, la generación de empleo, la formación de recursos humanos especializados, el fortalecimiento de emprendimientos privados y la consolidación de actividades complementarias al turismo.
La posibilidad de transferir conocimientos y técnicas agronómicas a productores locales constituye una de las claves para que la experiencia pueda expandirse desde el vivero hacia futuras unidades productivas.
Al mismo tiempo, el crecimiento de la actividad florícola podría favorecer el surgimiento de nuevos circuitos agroturísticos, donde los visitantes tengan la posibilidad de conocer los procesos de cultivo y establecer un vínculo más directo con la producción del territorio.
El desafío es convertir una floración que dura algunas semanas en una actividad capaz de generar oportunidades económicas durante todo el año.
En ese sentido, el Vivero Provincial desempeña un papel estratégico como espacio de investigación, producción, capacitación y promoción turística.
La experiencia evidencia cómo un recurso productivo puede adquirir valor turístico cuando se integra a la identidad territorial, el paisaje y la participación de la comunidad.





