El secreto de la Nalca en la Cordillera del viento

El valor estratégico de la Gunnera tinctoria excede la mera clasificación taxonómica. Durante generaciones, las comunidades locales han integrado las propiedades de esta planta a la medicina popular y tradicional. A sus hojas y estructuras vegetales se les atribuyen aplicaciones terapéuticas destinadas al alivio de cuadros febriles, procesos inflamatorios y la cicatrización de tejidos, saberes que se transmiten como legado comunitario.
Asimismo, la especie posee una cualidad pigmentaria reflejada en su nomenclatura científica:
"El epíteto específico tinctoria de la Gunnera tinctoria hace referencia explícita a su capacidad histórica para proveer una tintura de tonalidad violeta, propiedad organoléptica que distingue a la especie dentro de la botánica regional."
En la cotidianidad de Cañada Molina, la memoria comunitaria converje con la gestión operativa y científica del cuerpo de guardaparques. De manera periódica, el personal de conservación ejecuta labores de recolección e inventario de germoplasma, cosechando semillas tanto de nalca como de ciprés de la cordillera (Austrocedrus chilensis).
Este material biológico es derivado a centros estratégicos de producción y docencia, entre los que destacan el Vivero Provincial de Huinganco y la Escuela Primaria Forestal N.º 162 de Charra Ruca. En estos establecimientos se desarrollan plantines destinados a programas de restauración ecológica, al tiempo que se implementan proyectos pedagógicos que vinculan a la comunidad educativa con el resguardo de la vegetación nativa.
La reserva protegida alberga además un enclave forestal de características únicas en la Cordillera del Viento, en el departamento Minas, a escasa distancia de las localidades de Huinganco y Andacollo. El área conserva un relicto histórico de Austrocedrus chilensis cuyos ejemplares han resistido durante siglos el embate de condiciones climáticas extremas, incendios forestales y la presión de la actividad humana.
Sobre la relevancia geográfica y científica de esta masa boscosa, los informes técnicos de conservación destacan:
"El bosque de Austrocedrus chilensis albergado en Cañada Molina constituye el límite septentrional de distribución geográfica del ciprés de la cordillera, hito botánico que otorga a la reserva un valor prioritario para la investigación biológica y la protección de la biodiversidad en la provincia del Neuquén."
El marco de tutela estatal para este ecosistema inició en 1993, cuando Cañada Molina fue declarada Monumento Natural Provincial. Posteriormente, en el año 2008, la sanción de la Ley Provincial N.º 2594 formalizó su incorporación definitiva al Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas. Cada 21 de septiembre, el área conmemora oficialmente el aniversario de su creación institucional.
Para acceder al territorio desde la ciudad de Chos Malal, la conectividad terrestre se articula a través de la Ruta Provincial 43, empalmando con la Ruta Provincial 39 hasta el paraje Charra Ruca, portal de ingreso donde la geografía cordillerana da paso a este resguardo biocultural del Norte neuquino.





