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Finca Dulce Morena: la historia de Gabriela Arias

Más de 15 años de trabajo, formación y perseverancia llevaron a Gabriela Arias a transformar un pequeño emprendimiento de pastelería en Finca Dulce Morena, una propuesta que combina gastronomía, producción local y paisaje en Centenario. El proyecto recibió el Sello de Distinción de la Gastronomía Neuquina.
Turismo y Negocios

Hay emprendimientos que nacen como una idea y terminan convirtiéndose en una forma de vida. La historia de Gabriela Arias es una de esas. En 2009 comenzó con un pequeño servicio de pastelería y desayunos a domicilio. Más de una década después, aquel proyecto se transformó en Finca Dulce Morena, un espacio gastronómico ubicado entre las chacras de Centenario.

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El reconocimiento a ese recorrido llegó durante la Noche del Pinot, realizada en el Centro de Convenciones Domuyo de Neuquén capital, donde Arias recibió el Sello de Distinción de la Gastronomía Neuquina, otorgado por el Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales a través de NeuquénTur.

La distinción fue entregada por la ministra Leticia Esteves, junto al subsecretario de Turismo, Sergio Sciacchitan; el presidente de NeuquénTur, Gustavo Capiet; y la gerenta general de la empresa, Silvana Cerda.

Para Gabriela, el reconocimiento representa la valoración de un camino construido con esfuerzo, capacitación y capacidad de reinventarse.

“Es un orgullo muy grande que nos tengan en cuenta, que seamos visibles. Hay mucho esfuerzo detrás de la gastronomía y más todavía cuando se trata de emprender en esta época”, expresó luego de recibir el sello.

Un emprendimiento que nació en 2009

La historia comenzó con Desayunos a Domicilio, un emprendimiento que Gabriela puso en marcha en 2009 y que fue creciendo a medida que incorporaba nuevos conocimientos.

Su formación pasó por Cocineros Patagónicos y Pastelería Profesional, experiencias que le permitieron profesionalizar la actividad y animarse a dar el siguiente paso: abrir un local.

Pero el proyecto encontró uno de sus mayores obstáculos pocos meses después de su apertura. La pandemia obligó a cerrar el establecimiento y modificó completamente los planes.

Gabriela volvió entonces al delivery y continuó trabajando hasta encontrar una nueva manera de desarrollar su propuesta.

“Un día dije: vuelvo a abrir, pero con Casa de Té, para que mis clientes puedan ir y sentarse a disfrutar de la pastelería”, recordó.

Así nació Casa de Té Dulce Morena, que durante cinco años funcionó en Neuquén capital y luego encontró un nuevo escenario en Centenario.

Una finca entre las chacras de Centenario

Hoy, Finca Dulce Morena funciona en el corazón de las chacras de Centenario y representa una nueva etapa en la evolución del emprendimiento.

El concepto de finca tiene además una raíz familiar. Gabriela contó que su familia es originaria de Mendoza y que esa palabra siempre estuvo vinculada con su historia.

El espacio propone una experiencia que combina pastelería artesanal, paisaje rural y encuentros. Los visitantes pueden acercarse para disfrutar desayunos y meriendas, pero también contratar el lugar para celebraciones y reuniones.

La propuesta contempla cumpleaños, encuentros íntimos, reuniones empresariales, casamientos y otras celebraciones personalizadas, donde la gastronomía se integra con el entorno y la ambientación.

Actualmente, la merienda funciona de miércoles a domingo, de 16 a 20, mientras que los sábados también se ofrece desayuno, de 9 a 13.

Productos locales que llegan a la mesa

La identidad de Finca Dulce Morena también se expresa en sus productos y en la elección de materias primas de la región.

Uno de los productos destacados es la denominada torta de la finca, una preparación que combina chocolate, cremas y frambuesas.

Las frutas utilizadas llegan desde productores de San Patricio del Chañar, en la zona de Picada 5, fortaleciendo el vínculo entre la gastronomía y la producción local.

“La torta de la finca no se la pueden perder. Es una combinación de chocolate, cremas y frambuesas y es la estrella de la casa”, recomendó Gabriela.

La incorporación de productos neuquinos permite que la propuesta gastronómica no se limite al sabor, sino que también establezca un vínculo con el territorio y quienes producen sus materias primas.

Un sello para una trayectoria

Para Gabriela, el reconocimiento obtenido durante la Noche del Pinot tiene un significado especial porque llegó después de años de trabajo y sin que ella misma hubiera buscado postularse.

“Quiero agradecer a todos, especialmente al Ministerio de Turismo, que fueron quienes me encontraron, porque yo no estuve buscando postularme. Me encontraron”, expresó.

También dedicó parte de su reconocimiento a los clientes que acompañaron el emprendimiento desde sus comienzos.

“Gracias a todos mis clientes de años de trayectoria, que me vienen acompañando y han confiado desde mis inicios, con mis errores y mis aprendizajes”, destacó.

La historia de Gabriela Arias refleja el recorrido de muchos emprendimientos gastronómicos que comenzaron en pequeña escala y encontraron en la capacitación, la perseverancia y la capacidad de adaptarse las herramientas para crecer.

Desde aquellos primeros desayunos entregados a domicilio en 2009 hasta la actualidad, entre las chacras de Centenario, Dulce Morena construyó una identidad propia, donde la pastelería artesanal se encuentra con el paisaje, los productos regionales y una manera particular de recibir a quienes llegan.

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