Neuquén celebra el talento de sus artesanos: premios nacionales que ponen en valor una identidad que se teje generación tras generación
El reconocimiento a la artesanía neuquina volvió a ocupar un lugar destacado en la agenda cultural provincial. El Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, a través de Artesanías Neuquinas, homenajeó a artesanas y artesanos que representaron a la provincia en la 54° Exposición y Feria de Artesanías Tradicionales Argentinas, desarrollada en el marco de la Exposición Rural de Palermo.
El acto se realizó en la antesala del Auditorio de la Casa de Gobierno y estuvo encabezado por la ministra Leticia Esteves. Participaron también el presidente de Artesanías Neuquinas, Luis María ‘Titi’ Ricciuto; la secretaria de Cultura provincial, María José Rodríguez; autoridades municipales, representantes de comunidades mapuches, familiares y allegados de las personas distinguidas.
Durante la ceremonia se entregaron diplomas, trofeos y medallas para reconocer la calidad de las piezas presentadas y el desempeño alcanzado por los representantes neuquinos en uno de los espacios más relevantes del país para la artesanía tradicional.
Una vidriera nacional para la artesanía neuquina
La Exposición y Feria de Artesanías Tradicionales Argentinas reúne cada año a maestras y maestros artesanos provenientes de diferentes regiones del país.
Las obras son evaluadas por un jurado especializado de la Sociedad Rural Argentina, que considera distintos aspectos de cada creación: la calidad de las materias primas, el dominio técnico, el respeto por los procedimientos tradicionales y el valor cultural de las piezas.
En ese escenario, Neuquén sostiene desde hace más de 30 años una participación institucional a través de Artesanías Neuquinas, llevando a Buenos Aires expresiones materiales de las culturas y comunidades que integran el territorio provincial.
Los premios obtenidos en esta edición volvieron a poner en evidencia la calidad de ese trabajo.
Las piezas neuquinas que fueron distinguidas
Entre las artesanas reconocidas estuvo Sara Clementina Zúñiga, de Atreuco, quien recibió una Mención Honorífica por mantener vigente la técnica de doble faz.
También fue distinguida Macarena Oses, del paraje Huncal, con una Segunda Mención por un sobrecama laboreado y teñido mediante tintes naturales.
En la misma localidad, Rosalía Dinamarca obtuvo otra Segunda Mención, en este caso por un camino de labor y peinecillo también teñido con tintes naturales.
Uno de los reconocimientos centrales correspondió a Laura Linares, de Junín de los Andes, quien consiguió dos distinciones por una misma pieza: el Primer Premio y el Premio La Telera, por un poncho de peinecillo teñido con tara.
La lista de premiados incluyó además a María Leticia Tripailaf, del paraje Nahuel Mapi Abajo, quien recibió la Primera Mención por un matron de peinecillo de tres por dos metros, elaborado íntegramente con tintes naturales.
De la misma comunidad, Bautista Huenufil obtuvo la Primera Mención por un conjunto de trapelacucha y trarilonco confeccionado en alpaca.
Cada distinción respondió a características específicas de las piezas, pero en conjunto expusieron un denominador común: el conocimiento técnico y cultural necesario para mantener vigentes formas de producción transmitidas durante generaciones.
Ofelia Campos, el reconocimiento a una vida dedicada al tejido
Entre las distinciones hubo una que adquirió un significado especial: la Mención Honorífica a Ofelia Campos por su trayectoria como tejedora.
El reconocimiento no estuvo centrado solamente en una obra determinada, sino en una vida dedicada a preservar, practicar y transmitir conocimientos vinculados con el tejido tradicional.
Durante años, Campos desarrolló su trabajo en telar y se convirtió también en referente en la elaboración de fajas. Su recorrido representa una transmisión de saberes en la que cada generación recibe conocimientos de quienes la precedieron y los mantiene vigentes a través de la práctica.
Su trayectoria fue distinguida recientemente por la Sociedad Rural Argentina, un reconocimiento de especial relevancia dentro del ámbito de la artesanía tradicional.
El premio a Ofelia Campos representa el reconocimiento a una trayectoria, pero también a la transmisión de un conocimiento que no está escrito en manuales: se aprende, se practica y se hereda.
En ese sentido, cada pieza adquiere una dimensión que excede su valor material. Una faja, un poncho o un tejido contiene horas de trabajo, selección de fibras, dominio de técnicas, conocimiento de los tintes y una manera particular de interpretar la identidad y el territorio.
Cuando una pieza también cuenta una historia
Los reconocimientos alcanzados en Palermo no representan únicamente logros individuales.
Detrás de cada artesana y cada artesano existe una comunidad que conserva conocimientos, técnicas y formas de producción que forman parte del patrimonio cultural neuquino.
Los trabajos distinguidos permiten observar una cadena de transmisión en la que intervienen los saberes de los mayores, la práctica cotidiana y el aprendizaje de nuevas generaciones.
Los tintes naturales, el trabajo en telar, las técnicas de peinecillo y doble faz y la elaboración de piezas tradicionales constituyen expresiones concretas de esa continuidad cultural.
Por eso, la presencia de Neuquén en la feria nacional adquiere una dimensión que supera la competencia y los premios: permite que una parte de la identidad de las comunidades llegue a una vidriera nacional.
Más de tres décadas de presencia neuquina
La participación de Artesanías Neuquinas en este encuentro se sostiene desde hace más de tres décadas.
El objetivo es visibilizar el trabajo de las comunidades y contribuir al reconocimiento de la artesanía como una expresión cultural viva, capaz de conservar técnicas tradicionales al mismo tiempo que genera nuevas oportunidades de valoración y comercialización.
Los resultados obtenidos en esta edición consolidan esa presencia y vuelven a ubicar a Neuquén entre las provincias con una representación destacada en el mapa de la artesanía tradicional argentina.
Un reconocimiento que involucra a todo el territorio
El acto reunió también a representantes institucionales y comunitarios vinculados con las localidades de origen de las personas distinguidas.
Participaron el intendente de Loncopué, Daniel Soto; la presidenta del Concejo Deliberante de Loncopué, Marina Martínez; la presidenta del Concejo Deliberante de Las Lajas, Silvana Riquelme; el director de Cultura de Las Lajas, Hernán Elgueta; y los loncos Andelino Tropan, segundo lonco de la Comunidad Linares; Sergio Jara, lonco de la Comunidad Atreuco; y Mario Melinao, lonco de la Comunidad Millaín Currical.
La presencia de autoridades, representantes comunitarios y familias reforzó el carácter colectivo del reconocimiento.
Porque detrás de cada premio obtenido en Palermo hay mucho más que una pieza técnicamente sobresaliente. Hay una comunidad, una historia, una forma de producir, una memoria y un conocimiento que continúa pasando de unas manos a otras.
Y es precisamente allí donde la artesanía adquiere su mayor valor: cuando una pieza deja de ser solamente un objeto y se convierte en una forma de mantener viva una identidad





