BANNER-WEB-BOLETO-1140x100

CPB-1200x180

Mucho más que una postal: protegerlo es preservar el equilibrio de la Patagonia

Presente en las estepas, mesetas y ambientes cordilleranos, el guanaco es mucho más que una postal de la Patagonia. Es una pieza clave de los ecosistemas áridos y semiáridos, pero en Neuquén su población se encuentra en situación vulnerable y enfrenta amenazas vinculadas con la actividad productiva, la pérdida de ambientes y la caza furtiva.

Cada vez que un guanaco atraviesa una estepa neuquina, detrás de esa imagen hay mucho más que un animal silvestre recorriendo el paisaje. Su presencia forma parte del equilibrio de los ecosistemas, de la identidad de la Patagonia y de una historia natural y cultural que atraviesa generaciones.

LNOL_1110x90

El Lama guanicoe habita distintos ambientes de Neuquén, desde las mesetas hasta los sectores cordilleranos. Sin embargo, la distribución actual de la especie está lejos de ser la que tuvo históricamente.

Cada 23 de agosto, el Día Internacional del Guanaco propone poner el foco sobre esta especie nativa y sobre la necesidad de conservar los territorios que necesita para sobrevivir.

La fecha comenzó a conmemorarse en 2024, luego de un consenso alcanzado por alrededor de 40 organizaciones gubernamentales, académicas, representantes de comunidades indígenas y de la sociedad civil de distintos países donde habita el guanaco.

Pero detrás de la efeméride existe una discusión ambiental concreta: cómo garantizar que esta especie continúe formando parte de los paisajes patagónicos.

Un gigante adaptado a la estepa

El guanaco es uno de los grandes herbívoros de los ambientes patagónicos. Puede alcanzar entre 1 y 1,20 metros de altura a la cruz y pesar aproximadamente entre 100 y 140 kilogramos.

Su cuerpo presenta tonalidades amarronadas, con una cabeza más oscura y zonas ventrales y patas de colores más claros. Sus grandes orejas y su pequeña cola completan una silueta fácilmente reconocible.

Pero entre sus características más destacadas aparece una capacidad que resulta fundamental para sobrevivir en los extensos ambientes de la Patagonia: la velocidad.

Puede alcanzar aproximadamente los 59 kilómetros por hora, una condición que le permite desplazarse rápidamente frente a amenazas y recorrer grandes extensiones en busca de alimento.

Su importancia ecológica, sin embargo, está especialmente relacionada con su alimentación.

El guanaco consume principalmente pastos y, al cortar la vegetación con sus dientes, deja las raíces en el suelo. Este comportamiento favorece el rebrote y participa de manera directa en la dinámica de los pastizales.

Por eso, su presencia influye sobre el funcionamiento de los ambientes donde vive, interviniendo en procesos ecológicos fundamentales y vinculándose también con mecanismos relacionados con la captura de carbono.

De una presencia extendida a una especie vulnerable

La situación del guanaco en Neuquén obliga a mirar más allá de su abundancia aparente en determinados sectores.

La especie está considerada vulnerable en la provincia, de acuerdo con la Resolución 0887/21.

Históricamente, el guanaco ocupó prácticamente todo el territorio neuquino, con excepción de las áreas de bosques densos. Actualmente, en cambio, desapareció de amplias zonas del oeste y centro provincial y sus poblaciones persisten principalmente en sectores serranos y montañosos, donde encuentran mejores condiciones de refugio.

El retroceso tampoco es exclusivamente neuquino.

Las estimaciones disponibles señalan que actualmente sobreviven alrededor de 600.000 ejemplares, frente a los aproximadamente 50 millones que habitaban América al momento de la llegada de los españoles.

De la población que permanece, cerca del 95 por ciento se encuentra en Argentina, lo que coloca al país en una posición central para la conservación de la especie.

Las amenazas están también sobre el territorio

La disminución de las poblaciones de guanacos responde a múltiples factores.

En Neuquén, entre las principales amenazas aparecen la competencia con el ganado ovino y caprino, que comparte con la fauna silvestre los recursos de los ambientes naturales.

A esto se suma la apertura de caminos y picadas vinculadas con distintas actividades productivas.

La construcción de estas vías de acceso modifica los ambientes y, al mismo tiempo, puede facilitar el ingreso a zonas donde antes resultaba más difícil llegar.

Ese escenario genera otra amenaza: la caza furtiva, que encuentra en los nuevos accesos una oportunidad para avanzar sobre poblaciones silvestres.

Por eso, conservar al guanaco no significa solamente proteger individuos. Implica también preservar los espacios que utiliza para alimentarse, reproducirse y desplazarse.

Corredores para mantener conectado el territorio

La conservación de una especie que necesita desplazarse por grandes extensiones requiere una mirada que vaya más allá de áreas aisladas.

En ese sentido, Neuquén impulsa iniciativas destinadas a mejorar la conectividad de las poblaciones de guanacos. Entre ellas se encuentra el Corredor del Guanaco La Payunia-Auca Mahuida, pensado como una herramienta para preservar procesos ecológicos y mantener la continuidad de los ambientes utilizados por la especie.

Los corredores de conservación cumplen una función estratégica: permiten que la fauna pueda desplazarse entre distintos sectores del territorio y desarrollar sus ciclos naturales sin quedar confinada a pequeñas áreas desconectadas.

En el caso del guanaco, esa conectividad adquiere especial importancia por sus hábitos y por las grandes extensiones que necesita para encontrar alimento y refugio.

Proteger sus corredores implica, al mismo tiempo, conservar estepas, pastizales, mesetas y otros ambientes que forman parte del patrimonio natural neuquino.

Una especie que también cuenta la historia de la Patagonia

La relación con el guanaco no comenzó con las políticas actuales de conservación.

Su presencia atraviesa la historia de los pueblos que habitan la Patagonia y forma parte de relatos, representaciones y conocimientos transmitidos entre generaciones.

El animal también funciona como un vínculo entre distintos territorios y culturas de América del Sur.

Su comportamiento social ofrece, además, particularidades que forman parte de la dinámica de la especie.

Los machos adultos forman pequeños grupos familiares, mientras que los individuos jóvenes suelen agruparse en grandes grupos de solteros. Para delimitar sus territorios, los guanacos utilizan sitios específicos donde acumulan deposiciones de materia fecal, conocidos como “bosteadores”.

Y en la cadena alimentaria también ocupan un lugar central.

Como uno de los principales consumidores de vegetación de los ambientes áridos y semiáridos, el guanaco participa activamente en el funcionamiento de esos ecosistemas. Al mismo tiempo, constituye una presa relevante para dos de los grandes carnívoros nativos de la región: el puma y el zorro colorado o de culpeo.

Proteger al guanaco es proteger el paisaje

El Día Internacional del Guanaco permite poner en discusión una especie que muchas veces aparece integrada al paisaje cotidiano de la Patagonia y cuya importancia puede pasar inadvertida.

En Neuquén, donde se encuentra en situación vulnerable, su conservación exige una estrategia que combine protección de la fauna, cuidado de los ambientes y compatibilidad con las actividades productivas.

Reducir la caza furtiva, preservar los pastizales, mantener corredores naturales y evitar la fragmentación de los territorios son parte de una misma política de conservación.

Porque el guanaco no existe aislado del paisaje que lo rodea.

Donde hay guanacos también hay pastizales, depredadores, agua, rutas de desplazamiento y una compleja red de relaciones ecológicas.

Por eso, preservar esta especie significa mucho más que evitar su desaparición.

Significa mantener vivo un ecosistema y conservar una de las imágenes más profundas de la identidad natural de la Patagonia.

Y cada guanaco que todavía corre por las mesetas neuquinas representa, en definitiva, la posibilidad de que las futuras generaciones puedan seguir encontrándolo allí donde siempre estuvo: libre, entre los pehuenes, las estepas y las montañas de Neuquén.

300x250 (2)