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Turismo 4x4, cultura y desarrollo local: la propuesta de Ariel Aravena que gana terreno en el norte neuquino

Como Prestador habilitado, Ariel combina travesías en el norte neuquino con relatos culturales, gastronomía y una fuerte conciencia ambiental en cada recorrido.
Actividades

En una región donde la geografía extrema, la cultura criancera y los paisajes cordilleranos forman parte de la identidad profunda del territorio, el turismo de experiencias comienza a consolidarse como uno de los grandes motores emergentes del norte neuquino.

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En ese escenario aparece la figura de Ariel Aravena, prestador habilitado por el ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén, quien desarrolló una propuesta que combina travesías en vehículos 4x4, turismo cultural, gastronomía regional y conciencia ambiental.

Desde caminos de montaña hasta puestos de veranada, la experiencia busca mostrar una Patagonia distinta a la tradicional postal turística.

“La mayoría se va asombrada de lo que descubre en el norte de Neuquén”, asegura Aravena.

Un modelo turístico basado en el territorio

La propuesta de Aravena no se limita al turismo aventura. Su trabajo incorpora también habilitaciones como guía de trekking y turismo arqueológico, integrando recorridos que ponen en valor la historia, las costumbres y la vida rural del norte provincial.

“Incorporamos mucho de lo cultural. Hablamos del cuidado del criancero, de la transhumancia, de los arreos, del arte rupestre y de la historia de la zona”, explicó.

El prestador señaló que muchas de las empresas que llegan desde otras provincias deben contratar obligatoriamente guías locales para realizar travesías en la región, una medida que fortaleció el desarrollo de prestadores neuquinos especializados.

“Me contratan empresas de Buenos Aires o La Pampa porque necesitan un prestador local en las caravanas”, indicó.

Regulación, ambiente y turismo sustentable

Uno de los ejes centrales de la actividad es el nuevo esquema regulatorio implementado por la provincia para ordenar las travesías en vehículos todo terreno.

Aravena destacó que la formalización de la actividad permitió incorporar controles ambientales y protocolos específicos para minimizar el impacto sobre áreas naturales sensibles.

“La regulación trae una mirada del cuidado del medio ambiente”, sostuvo.

Actualmente, cada recorrido debe ser informado y autorizado previamente por organismos provinciales vinculados al turismo y áreas naturales.

“Tenemos que enviar los itinerarios al ministerio de Turismo, ellos los derivan a Áreas Naturales y cada actividad debe notificarse también a municipios y organismos ambientales”, detalló.

Además, explicó que las travesías se realizan exclusivamente por caminos ya establecidos.

“No hacemos campo traviesa porque eso puede afectar el ambiente”, remarcó.

La experiencia del norte neuquino

Las caravanas suelen organizarse en grupos de seis o siete camionetas y recorren algunos de los paisajes más emblemáticos del norte provincial.

El circuito incluye sectores como Chos Malal, Varvarco, Tricao Malal, Pampa Ferraina, Aguas Calientes y zonas cercanas al límite con Chile.

Pero el atractivo, según Aravena, va mucho más allá del manejo en montaña.

“El turista viene buscando Patagonia, pero no estas características: los ríos, los valles, los arroyos”, explicó.

Muchos visitantes encuentran además una experiencia desafiante desde el punto de vista técnico, especialmente quienes no están habituados a conducir en caminos de alta complejidad geográfica.

Gastronomía regional y apoyo a los puesteros

Uno de los momentos más valorados por quienes participan de las travesías es el contacto con familias rurales y productores de la zona.

La propuesta incorpora comidas típicas en puestos de veranada, especialmente asado de chivo, uno de los símbolos gastronómicos del norte neuquino.

“Siempre tratamos de incluir un asado de chivo en algún puesto de veranada”, contó.

El objetivo no solo apunta a enriquecer la experiencia turística, sino también a generar movimiento económico local.

“La actividad también tiene que beneficiar a quienes viven en el territorio”, afirmó.

Turismo experiencial y comunidad

Aravena sostiene que el diferencial de las travesías termina construyéndose en el vínculo humano que se genera durante el recorrido.

“Se genera una energía muy linda en el grupo. Compartir el viaje, las comidas y las historias es algo que la gente valora muchísimo”, señaló.

Las devoluciones de los visitantes, asegura, muestran que el valor agregado no está únicamente en el paisaje o la aventura.

“Los turistas destacan mucho que les cuentes sobre la veranada, los arreos y la historia de la zona. Eso termina siendo un plus enorme”, concluyó.

Con propuestas que integran naturaleza, identidad cultural y sustentabilidad, el norte neuquino busca posicionarse como uno de los destinos emergentes del turismo experiencial en la Patagonia.

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