Rafting en el Alto Neuquén: entre el impulso pionero y la construcción colectiva del turismo
Región Alto NeuquénEn el norte de la provincia, donde la geografía impone condiciones y el desarrollo turístico avanza de manera progresiva, el rafting comienza a consolidarse como una alternativa emergente. En ese proceso, la figura de Martín Díaz Schamberger aparece como uno de los principales impulsores de la actividad, combinando formación, experiencia y una fuerte vocación territorial.
Prestador habilitado y referente en crecimiento, su recorrido refleja los desafíos propios de instalar una práctica nueva en la región. “Son pasitos que hay que ir llevándolos tranquilos, porque es una actividad nueva acá y la gente de a poco se va animando”, explica, al describir los primeros avances en un mercado todavía incipiente.
Un desarrollo gradual, basado en la articulación
El crecimiento del rafting en el Alto Neuquén no se dio de manera aislada. Desde sus inicios, Díaz Schamberger apostó por la articulación con otros actores del sector turístico y deportivo. La vinculación con eventos, como competencias de trail running, permitió generar visibilidad y atraer nuevos públicos.
“Empezamos a trabajar con eventos, ofreciendo promociones para corredores y acompañantes”, señala, destacando la importancia de construir redes en un territorio donde la oferta turística aún se encuentra en expansión.
Esa lógica colaborativa también se evidenció en momentos adversos. Frente a la disminución del caudal de los ríos, producto de la escasez de nieve, optó por derivar la demanda hacia otros prestadores habilitados. “Si viene gente al norte, tenemos que trabajar entre todos”, afirma, consolidando una mirada que prioriza el desarrollo colectivo por sobre la competencia individual.
Formación desde la base y experiencia en territorio
El vínculo con el rafting comenzó en 2016, cuando se incorporó a instancias de capacitación impulsadas por empresas del sector. Aquella etapa inicial, centrada en la observación y el aprendizaje, marcó el punto de partida de un proceso formativo sostenido.
Años más tarde, decidió profundizar su experiencia en destinos consolidados como Aluminé y Villa Pehuenia, donde el rafting cuenta con mayor desarrollo. Allí atravesó un proceso de formación integral: “Arranqué desde abajo, sacando fotos, lavando neoprenes, vendiendo. Sabía que cuanto más trabajara, más oportunidades iba a tener”, recuerda.
Ese recorrido le permitió adquirir no solo habilidades técnicas, sino también una comprensión profunda de la actividad, especialmente en lo vinculado a la seguridad. “Los guías me enseñaron mucho, sobre todo a trabajar con responsabilidad y seguridad. Eso es lo más importante”, subraya.
El desafío cultural: cambiar la mirada sobre el río
En el norte neuquino, el desarrollo del rafting enfrenta no solo desafíos logísticos, sino también culturales. Díaz Schamberger advierte que existe una relación histórica de respeto —y en muchos casos de temor— hacia el río.
“Acá el río genera respeto y muchas veces miedo, por historias duras”, explica. En ese sentido, su trabajo también implica una tarea pedagógica: mostrar que se trata de una actividad de riesgo controlado, basada en protocolos, formación y equipamiento adecuado.
Entre la pasión personal y la responsabilidad ambiental
Más allá de la dimensión económica, el vínculo con el río tiene un componente personal profundo. “A mí el río me da paz, tranquilidad. Es como una terapia. El agua limpia”, describe, evidenciando una conexión que trasciende lo laboral.
Sin embargo, esa relación también implica compromiso. “Tenemos la obligación de cuidar el recurso, de hacer un buen uso del agua y predicar con el ejemplo”, sostiene, incorporando la dimensión ambiental como eje central del desarrollo turístico.
Un camino en construcción
El caso de Martín Díaz Schamberger sintetiza una etapa inicial pero significativa para el turismo en el Alto Neuquén: la construcción de nuevas actividades a partir de la iniciativa individual, el trabajo en red y la valorización del entorno natural.
Con una mirada a futuro, su objetivo es claro: “La idea es que vengan otros, que se sumen. Esto se tiene que construir con instituciones y con la comunidad”.
En un territorio donde el río marca el ritmo, el rafting empieza a abrirse paso. Y en esa corriente, el proyecto avanza, con la misma lógica del agua: constante, adaptable y siempre en movimiento.





